Todos nosotros pasamos por tiempos difíciles en nuestras vidas, y así como una barca en la tormenta, necesitamos ayuda para mantenernos estables. Una barca necesita un ancla para mantenerse estable, y Hebreos 6:19, nos dice de que el ancla de nuestra alma es la esperanza. Cuando usted y yo basamos nuestra esperanza firmemente en Dios y en su Palabra, es posible que podamos sentir el viento de las olas, pero al final, nosotros no seremos movidos.
Comparte este artículo en Facebook