Lectura: Salmo 46.10
Uno de los mandamiento más extraordinarios que Dios le da al hombre es: “Estad quietos” (Salmo 46.10). Nuestra actividad, cuando nace del a carne, en realidad impiede que Dios se muestre con fuerza en nuestras vidas. Esto no significaque seamos pasivos o flojos. Significa que debemos hacer todo lo que Dios guíe a hacer, pero sin tratar de ir delante de Él confiando en nuestro proprio esfuerzo.
Comparte este artículo en Facebook