En la vida hay momentos que deseamos perpetuar y otros que quisiéramos olvidar. Cada momento debemos vivirlo y declararlo con fe, para luego tomar la dirección correcta. No evadas tus momentos. Cuando nace un bebé, hay que celebrarlo, de la misma forma que hay que llorar si alguien muere. Un divorcio, no es deseable, pero si es inevitable hay que superarlo. Es inútil negar la realidad, debes aprender a vivirla, aunque sea difícil.
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