¿Tienes comunión con tu problema o con Dios?

Lectura: Hebreos 12:2

El diablo quiere que pensemos en nuesto problema, que nos preocupemos, que hablemos y razonemos, buscando una solución a nuestro problema. Dios desea que pasemos tiempo con Él, hablando con Él, pensando en Él y en su palabra. Es en Jesús en quien debemos fijar la vista para suplir nuestras necesidades. Si meditamos en Él, nuestro problema no tiene poder sobre nosotros, pero si meditamos en el problema, lo agradamos por sobre Él. Cuanto más atención le prestamos al problema, más lo alimentamos, y más poder tiene sobre nosotros.

¿Qué logra la culpa?

Lectura: Romanos 8:1

La culpa Y la condenación son problemas mayores para muchos creyentes. El mayor deleite de Satanás es cuando puede hacernos sentir mal acerca de nosotros mismos. Nunca nos dice cuán lejos hemos llegado, sino solamente nos recuerda cuánto nos falta todavía. Cuando el enemigo me ataca, digo: “No estoy donde debo estar, pero gracias a Dios que no estoy donde estaba antes. Estoy bien, y estoy avanzando.”

Egocéntrico

Lectura: Marcos 8.34

Pensar siempre en sí mismo asegura una vida miserable. Considero que es un desafío dejar de pensar en mí misma, pero cuanto más obedezco al Señor en esta área, más feliz estoy. Creo que todos tenemos el hábito de tratar de cuidarnos a nosotros mismos. Queremos hacer planes para asegurar que tenemos todo lo que necesitamos. Obviamente, nadie puede vivir sin pensar un poco en sí mismo o sin hacer planes, pero cuando empezamos a tener una mente egocéntrica, ya no estamos en la voluntad de Dios.

¿Qué está haciendo Dios en mi vida?

Lectura: Proverbios 3:5;BdlA

¿Te encuentras pensando: “Dios, qué estás haciendo en mi vida?”. Nos confundimos cuando tratamos de descifrar lo que no entendemos. Como creyentes, tenemos un privilegio especial, que podemos sentir paz, aun cuando no entendemos lo que ha sucedido, lo que está sucediendo, o lo que sucederá en el futuro. Podemos estar contentos de que conocemos al que conoce, aunque nosotros mismos no conocemos la respuesta.

Estad quietos y conoced que yo soy Dios

Lectura: Salmo 46.10

Uno de los mandamiento más extraordinarios que Dios le da al hombre es: “Estad quietos” (Salmo 46.10). Nuestra actividad, cuando nace del a carne, en realidad impiede que Dios se muestre con fuerza en nuestras vidas. Esto no significaque seamos pasivos o flojos. Significa que debemos hacer todo lo que Dios guíe a hacer, pero sin tratar de ir delante de Él confiando en nuestro proprio esfuerzo.