La parábola del bonsái
Las limitaciones están en nuestra mente. Cree en el Señor y toma el compromiso de ser un cristiano que de frutos de fe.
Cuando le entregamos nuestra vida a Jesús experimentamos cambios. Él espera que nos desarrollemos, que avancemos y demos fruto, sin embargo, muchos cristianos que tienen tiempo de caminar junto al Señor, se acomodan y no evolucionan. Busca siempre reflejar tu crecimiento en obras. La Palabra nos relata que cuando Jesús visitó a un hombre llamado Nicodemo le dijo que para entrar en el reino de Dios debía volver a nacer del agua y el Espíritu. Por eso hay muchas personas cronológicamente mayores pero inmaduros en su vida de fe.