Nacido para Morir

Lectura: Mateo 20:28

Aunque millones de personas celebran el nacimiento de Cristo, pocas parecen ser conscientes de su verdadero significado.

Reconocemos que su nacimiento fue inusitado porque nació de una virgen. Su vida también fue singular porque fue el único que vivió sin pecar. Su muerte también fue inusual. Jesús no fue un mártir. No fue una víctima de circunstancias desafortunadas que moría por una causa digna. Tampoco dio su vida para dar un buen ejemplo.

Hay mucho más en su historia. El Señor Jesús vino a este mundo para ser nuestro Salvador.

Cuestión de Perspectivas

Lectura: Santiago 1:4

Mirta y Juana, que eran dos viejas amigas, fueron a almorzar a su restaurante favorito. Mirta felicitó a Juana por los recientes matrimonios de su hijo e hija.

Vision 20/20

Lectura: Mateo 5:16

Los biólogos marinos, en estos días están adquiriendo abundantes conocimientos sobre los suelos del océano y todo esto, gracias al submarino que ha sido diseñado en especial, para transportar una sola persona. Con la habilidad de permanecer sumergidos hasta un máximo de ocho horas continuas y capaz de bajar casi un kilómetro de profundidad, estos submarinos le dan un nuevo significado al término, Panorama oceánico, gracias a una caja de un pasajero transparente hecha de acrílico. Los submarinos están equipados con luces, impulsores eléctricos, brazos hidráulicos, así como instrumentos científicos de navegación y equipo de supervivencia.

Sin mucho en medio

Lectura: Efesios 3:14-21

En la faja estrecha del territorio de Texas que entra en Oklahoma hay una pequeña ciudad llamada Texline. Tuvo un ostentoso comienzo a fines del siglo XIX como un centro de rápido crecimiento junto a una nueva línea de ferrocarril. Pero en unos pocos años, la mayoría de las tiendas habían cerrado y la población de la ciudad se redujo a unas 400 personas. En el 2000, la población apenas si sobrepasaba las 500 personas.

Una descripción de Texline en la Internet dice que tiene «un letrero indicando el límite de la ciudad a un extremo y otro en el extremo opuesto, sin mucho en medio».

La piedra de Rosetta

Lectura: Efesios 3:1-7

Durante siglos, las palabras en dibujos de los jeroglíficos pintados en las ruinas egipcias fueron un misterio. Luego, en 1799, una expedición arqueológica francesa en el puerto egipcio de Rosetta descubrió una piedra antigua. Pesaba 754 kilogramos y reflejaba bellos tonos de gris oscuro, azul y rosado. Pero esto no era lo que la hacía valiosa.