Peggy estaba nerviosa porque se acercaba la hora de la cena en que ella y su esposo iba a ser los anfitriones. Era la primera vez que tenían invitados para cenar después del nacimiento de su hijo Pete Para colmar la tensión Peggy, entre los invitados estaba el nuevo jefe de su esposo Bill.
Percibiendo la tensión de sus padres, el bebé empezó a ponerse irritado y nervioso, lo que le produjo más frustración a Peggy. En un intento por consolar al pequeño, Peggy lo cargó y lo besó. Para su sorpresa, el bebé se sonrió y se rió, era la primera risa genuina que escuchaba de su hijo.
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