Lectura: Salmo 119:22
Después de seis días, Dios descansó; “completó la obra que había hecho” de llamar las cosas a la existencia (Génesis 2:1-2). No estaba cansado o agotado. Más bien, había acabado, y todo estaba exactamente como Él quería. Tal como un estudiante que sabe todas las respuestas en un examen y lo termina antes del tiempo fijado, así Dios terminó el universo con mucho tiempo de sobra. Su descanso fue un comentario silencioso de cuán complacido estaba con lo que había hecho.
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