Comienza bien el día: ¡escucha al Señor!

Él Señor habla con una voz apacible y delicada, aunque muy clara, firme y amorosa. Pero si haces mucho ruido, no la escucharás. Si quieres escuchar al Señor, tendrás que quedarte a solas y en silencio en algún lugar, de algún modo y en algún momento. Si escuchas al Señor, Él resolverá muchos de tus problemas antes siquiera de empezar el día. Pero si te sumerges en todos tus problemas, dificultades y tareas sin detenerte a orar y recibir instrucciones de tu celestial Comandante en Jefe, ¡serás como un soldado que intentará librar una guerra por su cuenta, sin prestar atención a su comando central!

Cuando de veras quieras oírle, Él te hablará. No tiene por qué ser a viva voz, ni de forma audible. Puede que sólo sea con esa voz apacible y delicada que resuena en tu interior. A veces Dios ni siquiera utiliza palabras; te produce determinada impresión. Si crees de verdad y quieres escuchar al Señor, si se lo pides, no quedarás defraudado. Lo que escuches con tu espíritu es la voz del Señor, y será un gran consuelo para ti. ¡Confía en que Dios responderá!

¡Cada día debe ser una nueva oportunidad de escuchar la voz del Señor! ¡Puedes oír a Dios diariamente!



Acerca del Autor

Raul Cabrera es el administrador de un sitio virtual de agencia de viajes. Es un participante constante en un grupo de jovénes cristianos llamado Jóvenes de Jesus.


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