Lectura: Mateo 25:40
Algunos de mis años más tiernos los pasé en Cincinnati. Todavía recuerdo el enorme árbol navideño de la Plaza de la Fuente, los brillantes decorados, las melodías de los villancicos en las calles.
En la calle East Liberty, donde vivíamos, mi madre siempre ponía un árbol navideño con velas de verdad. Eran unas velas mágicas que al combinarse con el abeto desprendían un aroma a bosque, único e inolvidable.
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