Poca gente se da cuenta de la importancia de las palabras que hablan. No hay manera de sobre enfatizar la importancia de lo que decimos y sin embargo, la mayoría de la gente no lo piensan, soliendo hablar sin pensar.
El escritor inspirador y clásico, Og Mandino, una vez se preguntó: “¿Por qué será entonces que tantos de nosotros hacemos lo imposible para ofender a otros con nuestra crítica y ofensivos juicios que suelen perseguirnos después? ¿Por qué permitimos a nuestras bocotas cavar hoyos tan profundos en nuestro camino que detienen nuestro progreso? ¿Será esto más que aquella “voluntad de fracasar” que ya se ha tocado?”
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