Lectura: Oseas 1:6
Para los que ahora son mayores y recuerdan las corrección de nuestros padres, recordarán que cuando hacíamos una travesura y estos nos reprendían nos sentíamos terribles. Peor aún cuando nos quitaban algo que queríamos mucho; el clásico castigo de no poder ver televisión por un par de días o no poder comer el postre que tanto queríamos.
Nuestros padres nos reprendían cuando nos comportábamos mal, por que no aman. Así es Dios con nosotros. Pero que terrible será cuando ya no sea así. Te terrible será para aquellos que no aceptaron la oferta de salvación de Dios a través de Jesús.
En ese día, ya no habrá más oportunidades, ya no habrá más misericordia ni más tiempo. En ese día, el Señor juzgará a todos y a aquellos que despreciaron su plan maravilloso de salvación los confinará a estar por siempre separado de Él.
Y así como menciona Oseas 1:6: En aquel día Dios ya no se compadecerá de “la casa de Israel”, que representa a aquellos que siendo del pueblo elegido se perdieron en sus propios pecados. Dios se encargará de ellos y los quitará de su plan de salvación.
No seas de la “casa de Israel”, sino del pueblo separado para Dios; “la casa de Judá”. Toma en cuenta estas palabras.
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