Lectura: Daniel 6:10-18
Cuando Daniel supo del decreto del rey Darío de prohibir la adoración de Dios, no tuvo miedo en su corazón. Más bien; el confío en Dios y siguió orando e intercediendo a Dios por su pueblo. Pero esto causó que sus enemigos lo acusasen con el rey y de ser condenado a ser arrojado a los leones.
Debemos elegir si seguir a Dios, o temer al hombre. Si elegimos temer al hombre, nos alejaremos de Dios. Pero si elegimos confiar en Dios, el nos sostendrá en medio de la prueba. Y la prueba de Daniel fué pasar por una prueba que reclamaba su vida. Pero también, el rey Darío pasó por la prueba de ver como una mala decisión de su parte, ponía en peligro de muerte a un amigo.
Así, Daniel fué condenado al pozo de los leones, y a la entrada fué puesta una roca grande, con el sello del rey y de sus gobernantes. Recuerda esto a otra historia de la Biblia. Si!. Cuando Jesús fué sepultado, pusieron una roca grande y con sellos. Esto se hacía para evitar que alguien desde el exterior quitase la piedra de la entrada.
Darío trato de liberar a Daniel del castigo, pero los enemigos del rey, le convencieron con artimañas de no derogar el acuerdo que anteriormente había decretado.
En ocasiones pasaremos por situaciones tormentosas. Pero nuestro privilegio es poder confiar en Dios y ver como el libra de todo mal a sus hijos, que confiamos en él. Una confianza absoluta y una entrega total, fueron los valores de Daniel para enfrentar la prueba.
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